martes, 14 de diciembre de 2010

Quédate con lo mejor.

Esta frase leída en el tuenti de una buena amiga, me inspiró para pensar sobre las cosas que he vivido y que es con lo que me tengo que quedar.

A lo largo de la vida la balanza de tu equilibrio personal te da tantas ilusiones como decepciones. El problema principal es que esas decepciones siempre se dan en las misma situaciones que te habían hecho ilusionarte o incluso te llevan ha pensar en cosas futuras.

Estas situaciones, pueden encontrar un claro ejemplo en una amistad o una relación. En ambas los primeros momentos o incluso durante años pueden hacer que te sientas agusto y que vivas cosas que nunca habías sentido o vivido durante todo ese tiempo.

Pero puede darse que en un momento todo se tuerza e incluso llegues a decepcionarte con esa persona.

Cuando eso ocurre, siempre analizas lo que has vivido con esa persona y casi siempre tiendes a quedarte con lo último. Pero eso último vivido, es lo malo, es lo que te ha decepcionado de la otra persona. Y puedes llevar a quedarte de forma errónea con una mala experiencia de ese tiempo.

Por ello, tienes que pensar con la cabeza fría, y analizar TODOS los momentos, y quedarte siempre con lo mejor.

En la vida lo importante es ser feliz, entonces, ¿por qué quedarte con la decepción?, si puedes disfrutar de lo bueno, y quedar con un buen recuerdo de esa experiencia vivida.

jueves, 9 de diciembre de 2010

INCOMUNICACIÓN.

Durante este último puente, he vivido 5 días de total incomunicación, de no saber que ocurre más allá de la puerta del cortijo.

Han sido 5 días, en los cuales, la televisión en el momento en que llovía dos gotas el TDT dejaba de funcionar, de tener cobertura dependiendo para donde soplase el viento. ¿Internet?, lo más parecido a esa palabra es una línea conmutada para todo el pueblo (pueblo que quedaba a unos 10 kms de la casa).

Durante el puente lo más que he sabido de lo que ocurría en la mundo ha sido la historia de los controladores aéreos (y no del todo bien) y el resultado del Málaga, Barça y Madrid.

Realmente estamos acostumbrados a vivir en una sociedad, donde parece que sin móvil, ni Internet no se puede vivir. Pero cuando lo vives te das cuentas que todo es acostumbrarse y saber adaptarse a la situación. Aunque la incomunicación puede llevarse ‘’bien’’, pero por un tiempo determinado.

En este tiempo te da tiempo a pensar, aclarar ideas y que se te despeje la mente; y vivir la vida del campo.

Hay momentos que ni la lotería (bingo), ni la play ni la herencia de la Tía Ágata  pueden hacer que te olvides en pensar sobre lo que estará ocurriendo detrás de aquella montaña, que parece la línea que separa dos mundos totalmente distintos.

Y aunque estos días han servido para desconectar. Desde el momento en el que 3 buenos amigos vinieron a visitarme, me dí cuenta que 5 días son demasiados y que la incomunicación te sirve para darte cuenta a quien echas de menos, y quienes son los que te importan de verdad.